martes, 26 de julio de 2011

EL CONEJO DE TERCIOPELO`[REFLEXIONES] REFLEXIONES]





"La mañana de Navidad el conejito que asomaba la cabeza sobre el calcetín del niño sosteniendo una ramita de acebo entre sus patas, tenía un aspecto espléndido. Su cuerpo gordezuelo invitaba a abrazarlo, tenía el pelo muy suave, blanco con motas marrones, unos bigotes de hilo de seda y unas orejas forradas de satén rosa. El niño estaba encantado y jugó con el conejo durante dos horas hasta que sus padres le mostraron los otros maravillosos paquetes que yacían bajo el árbol y con laemoción de abrirlos y descubrir nuevos juguetes el niño se olvidó del conejo de terciopelo.

Durante largo rato, el conejo fue un juguete más en el cuarto de los juegos. Pero no le importó porque podía mantener largas conversaciones filosóficas con un caballo muy viejo y sabio que conocía todo lo referente al mundo mágico de los juguetes y cuentos infantiles. Uno de los temas de conversación predilectos del conejo era el medio de convertirse en "real". El caballo explicó pacientemente al conejo que "no nos hacen reales, sino que es algo en lo que nos convertimos poco a poco. Cuando un niño te demuestra su cariño durante años, no sólo para jugar contigo sino porque te quiere sinceramente, te conviertes en real".

Convertirse en real no es algo que te suceda de la noche a la mañana, ni a los juguetes ni a las personas. Generalmente, cuando te conviertes en un ser real, has perdido casi todo el pelo de tanto que te han abrazado, se te caen los ojos, las articulaciones empiezan a flaquear y estás sucio. Pero eso no tiene importancia, porque una vez que te has convertido en real es imposible que resultes feo, salvo a los ojos de las personas que no comprenden. Los juguetes, a fin de convertirse en reales, deben sentirse amados por un niño"

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